viernes, 15 de abril de 2016

Nuestros primeros esturiones

Después de varios años deseando pescar esturiones, finalmente pudimos acudir a nuestro país vecino (Francia) a descubrir a estos peces tan raros y a la vez bonitos. Un par de veces tuve que cancelar este viaje por imprevistos, así que no podíamos tener más ganas… La intención era pasar una semana entera pescando en el lago pequeño de Iktus, pero por problemas de tiempo solo podíamos permanecer allí 4 ó 5 días, así que debíamos aprovecharlos al máximo.


Nos habíamos informado tiempo atrás de sus cebos preferidos, cómo pescarlos, el modo que tienen de picar, cómo pelean (en ocasiones con saltos fuera del agua) y como no, de cómo es el lago donde habitan, los puestos que más peces dan y las características de cada uno.



Desde hace tiempo nos decidimos por el puesto nº 17, ya que era el que más nos convencía tanto a Raquel como a mí. Así que lo reservamos meses atrás.


Unos días antes hubo un problema con la reserva y nos comunicaron por e-mail que si no nos importaba cambiar este puesto por pescar una zona conocida como la reserva. Esta zona esta pegada al puesto 17 y en ella se refugian también las carpas kois que habitan este lago, así que también las podíamos tentar.


A finales de Septiembre, llegó la fecha que teníamos reservada y llenos de ilusión salimos hacia Francia con el coche y el carro lleno de trastos… Desde Navarra en menos de 4 horas llegábamos a nuestro destino, Iktus, ya conocíamos el lugar ya que habíamos pescado en el lago grande, (lago adosado a éste) unos años atrás…



En la tienda, nos recibió Laurent, el responsable de la tienda de pesca y quien nos acompaño al puesto, el cual se encuentra justo debajo de la tienda y de la casa de Jeremy, el gerente del lago, que estos días se encontraba fuera.


Laurent nos facilitó una barca y un motor eléctrico, nosotros ya teníamos sonda, equipo indispensable para pescar aquí.



COMIENZA LA PESCA…



Tras un rato largo descargando todo, cansados por el viaje y el movimiento de trastos que llevábamos, por fin me echaba al agua con la barca y la sonda en marcha.

Estuve un tiempo dedicado a conocer el puesto, que rápidamente bajaba hasta los 7-8 metros de profundidad, así se mantenía un buen tramo hasta que empezaba a subir hasta los 2-3 metros que cubre en la orilla de la isla de enfrente.


Otro punto interesante y que me habían recomendado pescar era la parte izquierda del puesto, esta linda con la orilla y ahí también baja rápidamente de los 2 metros hasta los 7-8 metros lago adentro. Hacia mitad de la rampa que va hasta el fondo detectaba algunas zonas de 4-5 metros que se mantenían así unos metros y que también me parecieron interesantes. En esta parte izquierda del puesto veíamos a varias carpas kois que como es normal nos vimos tentados a pescar.



Ya con una idea del fondo que teníamos enfrente y con cuatro cañas disponibles, nos dispusimos a dejar el cebo en los puntos que veíamos más interesantes…


La primera caña la posamos en la zona donde veíamos a las kois, con un snowman de Sb-x y piña, un puñadito de micropellets y listo.



La segunda caña, la posé también con ayuda de la barca, en la orilla izquierda, pero unos metros más adelante, a escasa profundidad (2-3 m. era suficiente), ya que habíamos oído que estos peces (como otros tantos…) a veces se alimentan por las orillas. Sobre esta caña echamos un par de kilos entre pellets de halibut y maíz. Como cebo colocamos 2 pellets de Halibut.



La siguiente caña, la coloqué justo donde empieza el plano del fondo, ahí empieza la zona profunda del lago, unos 8 metros. El cebo y el cebado seria igual que la segunda caña.



Para la última caña, me desplacé hasta la isla de enfrente y a unos metros de su orilla deposite el cebo. Esta vez dos boilies de marine halibut, cebando con unos puñados de pellets y maíz por encima.


Con todo esto ya era la tarde del lunes y aun no habíamos comido… así que agotados nos pusimos a terminar de montar la tienda, organizar un poco el puesto y comer algo.

Ya más tranquilos disfrutamos de un rato de tranquilidad y de una preciosa tarde en un sitio espectacular.


Mientras miraba las cañas… la caña de la izquierda que había metido en la zona de las kois, se dobló y destenso de golpe… rápidamente me dirigí a ella, pero no había nada… así que algo decepcionado, la volvimos a colocar en la misma postura.



Ya se estaba haciendo de noche y aunque cansados y tras cenar un poco, nos metimos a dormir esperando oír la carrera de alguna caña.


La noche paso tranquila, demasiado tranquila diría yo, no pico nada, cosa que en parte nos vino bien para dormir del tirón y descansar en condiciones. En parte me levanté sorprendido de que no hubiese picado nada, pero esto estaba empezando y había que seguir… A primera hora de la mañana sacamos las cañas para comprobar los cebos y volver a situarlas en nuevas posturas. Los pellets de halibut que habíamos traído para cebo, habían aguantado bien la noche y parte de la tarde del lunes, así que por una parte teníamos la certeza de usar cebos que aguantasen bastantes horas soltando partículas atrayentes, como los pellets, uno de los cebos más usados para pescar esturiones.


Durante el martes, seguimos tentando a las carpas kois, pero seguían igual, no querían comer. Situamos el resto de cañas en posturas cercanas a donde habían pasado la noche, seguimos insistiendo en la orilla izquierda, pescando a 5 m y pescando a 8 m.

El día pasaba y seguíamos sin picadas, yo me di algún paseo y fui hablando con otros pescadores del lago. Los del puesto 17 iban los que mejor, aunque algunos esturiones los habían pescado metiendo las cañas en mi puesto el día anterior a nuestra llegada. Otro pescador había pescado un esturión en tres días y en el puesto de nuestra izquierda también habían pescado otro esturión el día de nuestra llegada. En el lago había hasta 7 puestos ocupados, fui recabando información de todo lo que podía y entendiéndome medianamente bien con ellos, ya que sólo estaba yo como español…


El martes se estaba terminado y antes de anochecer volvimos a cambiar las cañas, esta vez cambie los pellets de halibut por un montaje equilibrado formado por un pellet de krill, parte de un boilie flotante de marine halibut y otro trozo de un boilie de piña flotante, lo necesario para que el montaje de fluorocarbono se quedara bien equilibrado, con el anzuelo un poco elevado del fondo y con un toque amarillo, destacando un poco más del resto. También decidimos levantar un poco el cebo del fondo porque sacábamos los cebos con cierto olor a fango que nos gustaba mucho. Otras cañas las montamos con un snowman de pescado y piña igualmente equilibrados.



La noche pasó y los peces seguían desaparecidos… esta vez si que me levante más mosqueado… yo pensaba que los esturiones sobre todo picaban de noche y ya llevábamos dos noches sin rastro de ellos. Pero bueno, el miércoles estaba empezando y no nos íbamos a rendir, así que sacamos las cañas a media mañana y volvimos a poner cebos nuevos, esta vez en cada montaje coloque un hilo de PVA alrededor con pellets varios. Cebe con algo menos maíz y manteniendo la cantidad de pellets y micropellets sobre cada montaje.


Busque con la sonda nuevas zonas que me llamaran la atención, colocando una caña en la bajada hacia los 8 m a una profundidad de 5 m en un pequeño plano. Otra la coloqué a 8 m. un par de metros empezada la zona plana del fondo. Otra la mantuve para las carpas kois y la cuarta la coloqué en nuestra orilla derecha, a unos 4 metros de profundidad en una pequeña recula muy cerca de la orilla.



POR FIN LLEGÓ EL PRIMER PEZ



Comimos tranquilos disfrutando de otro día precioso de sol y tras una breve siesta, decidí dar un paseo con la bici por el lago grande. Tras hablar, como pude… con varios pescadores y recorrer el lago grande, a la vuelta vi como los compañeros ingleses del puesto 17 estaban peleando un esturión… yo nunca había visto uno, así que sin dudarlo fui a su puesto a ver la pelea y a ser posible el esturión…


Mientras veía al inglés pelear con el esturión, oí a Raquel chillar… ¡David! ¡David!



Rápidamente eché a correr hacia nuestro puesto y vi a Raquel agarrada a la caña que no paraba de sacar hilo… Me puse muy contento y también nervioso, por fin teníamos un esturión al otro lado de la caña, la que habíamos posado a 8 m de profundidad. Raquel me quiso pasar la caña, el esturión salto a lo lejos… ¡joder! Fue muy chulo, asomo medio cuerpo, una boca enorme y vimos que era de buen tamaño. Raquel me pasó la caña y tras unos instantes de nervios y otro salto que nos volvió a maravillar, lo fuimos acercando a la orilla, pero una vez ahí nos vio, se giró y comenzó a sacar hilo buscando el fondo… yo pensaba que lo perdía, pero no, con paciencia nos volvimos a hacer con la situación y el pez llegó agotado a la orilla, donde Raquel le echo mano a la cola (de donde se deben coger estos peces) y nos hicimos con él.


No nos cabía más alegría, lo habíamos conseguido y ya teníamos nuestro primer esturión. Se trató de un Esturión Baeri de 26 Kg., que no estaba nada, nada mal.



Tras unas preciosas fotos, la noche se echaba encima, pero decidimos aguantar las cañas hasta las 00:00 h. y así mantener tranquilo el puesto las primeras horas de oscuridad. Finalmente cambiamos las cañas pero no tuvimos más actividad ni en ese periodo ni durante la noche del miércoles.



LOS DOS ÚLTIMOS DÍAS



El jueves, nos volvimos a levantar descansados y a la vez sorprendidos de que no picase nada durante la noche, pero contentos por la captura del día anterior. Por la mañana cambiamos las cañas, esta vez la caña que tenia para las kois la modifiqué por el montaje al que nos había picado el esturión y la aleje unos metros.


Poco antes de comer una caña situada en la orilla izquierda, a unos 5 m. se destensó, comenzó a sacar hilo despacio y la alarma sonó alertándonos de nuevo, rápidamente clavé. ¡Sorprendido de nuevo teníamos otro esturión enganchado!



De nuevo otra bonita pelea… tras unos minutos de tira y afloja vimos que se trataba de otro esturión de la misma variedad que el anterior, era algo más pequeño, pero igual de sorprendente, pesó 21 Kg. El día iba perfecto, había cambiado nuestra suerte y ya teníamos dos peces y aun teníamos otro día por delante.


Tras comer y antes de tumbarnos un poco, movimos las cañas de los extremos, la de la derecha la dejamos en la recula de 4 m. y la de la izquierda pescando la esquina del puesto, a las 2-3 horas la caña de la derecha sonó y se destensó para volver a tensarse de golpe, rápidamente clavé y otro esturión luchaba al otro lado… esta vez estaba enganchado en unas algas o ramas del fondo, pero finalmente se liberó y pudimos ver que se trataba de otra especie, era un esturión más blanco y realmente precioso, tras hacernos con él, nos sacamos unas bonitas fotos y lo pesamos. Peso 14 Kg. y se trataba de un bonito esturión Guelden.



Durante la tarde del jueves, contamos con dos picadas más, fueron al montaje de pellet de krill con dos boilies flotantes equilibrados, ya que así pescamos finalmente en las cuatro cañas, la primera picada se produjo en una de las cañas que pescaba a 6 m, enfrente del puesto, pero buscando algo la orilla, simplemente el pez se soltó al poco de clavarlo dejándome con una rabia enorme.


Antes de anochecer la caña de la derecha comenzó a sacar hilo con fuerza…cuando llegué y clavé, simplemente no había nada… había perdido otro pez, pero bueno, habíamos conseguido localizarlos y estábamos consiguiendo resultados.



Así llegó la última noche, animados y en parte satisfechos, nos fuimos a dormir.

Un leve bip bip… sobre las 5.00 h me despertó, pero ahí se quedó, no fue hasta el amanecer cuando esa misma caña, arranco con fuerza, salí rápido de la tienda pero la caña paró de sonar, simplemente se había soltado…


Así me desperté el viernes, nuestro último día, mientras Raquel permanecía dormida un rato más yo me fije en el cielo, estaba más nublado que ningún día y amenazaba lluvia en pocas horas, lo cual nos complicaría recoger todo el material y sería una pena que tras todos los días de sol, el último se pondría a llover, pero bueno aquí es lo que hay y llueve muy a menudo.



Al levantarse Raquel, cambiamos los cebos por última vez, colocando las cañas en las mismas posturas que la última vez.



No pasó mucho rato para que la caña de la orilla derecha nos brindase otra arrancada, la caña se dobló sacando hilo sin parar, tras un rato con el pez, lo pude acercar a la orilla. Era otro esturión baeri de buen tamaño, aun nos dio unas carreras más hasta que finalmente se rindió y Raquel lo pudo sujetar de la cola, con unos 25 kg. de peso y un corte en una de las aletas… creemos que se tratase del mismo esturión que pescamos el primer día, se quedaría por la zona hasta que le entraron ganas de volver a comer…



El cielo comenzó a descargar agua, aprovechamos para comer e ir recogiendo algunas cosas, evitando que se mojasen la última tarde, pero una arrancada en otra caña nos alertó. Sólo se quedo en eso, ya que el pez no se clavó y pese a usar anzuelos nuevos desde el primer día y en cada montaje, ya íbamos perdiendo unas cuantas picadas, como debe ser normal con estos peces…



Esto no se había terminado, la caña de la esquina izquierda arranco con fuerza, yo estaba en la tienda de pesca y Raquel no dudó en clavar el pez, éste dio un pequeño salto y unos metros más adelante otro más para volver a nadar aguas adentro… el pez estaba muy fuerte y nos costó un buen rato que éste se rindiese, de esta manera disfrutamos de nuestro 5º y último esturión del viaje, fue otro baeri de 13,5 Kg. y estaba en plena forma.



Tras unas bonitas fotos de recuerdo y mientras amainaba la lluvia, terminamos de recoger el interminable material, nos despedimos de los vecinos de pesca y muy satisfechos salimos hacia casa con otro objetivo conseguido, ya habíamos conocido a otros fantásticos peces, los esturiones.








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