martes, 11 de agosto de 2015

CarpVal en Iktus

Iniciamos el viaje con los nervios de un principiante, ya sabéis, te acuestas y no puedes dormir porque estás repasando mentalmente que no se te haya olvidado nada, ¿habré echado esto?, ¿dónde estará aquello?... Además en esta ocasión con la ilusión añadida de ir con 3 compañeros más del club.

Emprendemos el camino realizando sus correspondientes paraditas para estirar las piernas y llenar los estómagos y después de 7 horas de camino llegamos a Iktus sobre las 14h, nos presentamos en recepción y después de las oportunas gestiones marchamos a los puestos, en esta ocasión 12 y 13.

Una vez repartidos los puestos y montado el campamento empieza la acción, nos reunimos y vemos con qué y donde pescar cada uno de manera que toquemos diferentes profundidades y distancias, unos entran con la barca para sondear y otros lo hacemos con el barco cebador, marcamos bien con boyas o bien en el GPS del barco cebador diferentes zonas: 1,5 metros en la otra orilla, 4 y 6 metros en la otra orilla, montículos, 4 y 5 metros en mitad lago.

Una vez identificado el terreno y todo bien marcado metemos cañas con su cebo y a esperar, en esa primera tarde no tuvimos ningún toque, no fue hasta la noche donde en una de mis cañas se escuchó un par de beeps que no pasaron de ahí, no hubo suerte.

Por la mañana mientras tomamos café comentamos y decidimos echar grano en los montículos para ver si en unos días vemos que han comido o no en ellos. Así lo hicimos y en un día ya nos dimos cuenta que en uno de los montículos habían removido las piedras y comido el grano así que nuestro compañero boro se dedicó a cocinar para los peces… ¡Y a fe que dio buen resultado! Esa misma tarde tomando unos refrescos y mirando como las carpas saltaban, ¡una de las cañas situadas en el montículo empezó a soltar hilo como una loca! Boro clavó y cuando vimos el ejemplar quedamos todos pasmados, un amur que en la báscula dio un peso de 23 kilos. Impresionante, trabajo hecho y recompensa con inyección de moral para los días que nos restaban.

Pasaban los días y las carpas no daban la cara, íbamos cambiando las zonas de pesca, por el día a más profundidad pensando en que por el calor podría ser buena opción, por la noche en las orillas.

¡Estando cenando una de las cañas que el compañero Juangra había colocado estratégicamente en una de las orillas nos alertó con un picadón! ¡Juangra salió corriendo y yo detrás para ser testigo de cómo al coger la caña casi se lo lleva al lago! Breve lucha hasta que finalmente rompió la línea. Una pena y todos a imaginar que podría ser… Una lástima ya que no estaba la cosa como para perder picadas. Pasó la noche y ninguna señal más de vida de nuestras amigas.

En el resto de los días sacamos 3 amures más, todos en la misma zona que por suerte teníamos grabada en el barco y esto nos permitía cebar y meter la caña siempre en el mismo sitio.

Ya en el último día decidí usar un boilie casero de un compañero del club y meterlo con el barco en una zona que no habíamos cebado en ningún momento. ¡Y vaya, por la noche un siluro! Cosas de la pesca.
En fin, la sesión no fue no productiva en cuanto a picadas, pero con muy buen ambiente y la satisfacción de sacar amures, que todavía ninguno de nosotros habíamos pescado nunca.

En cuanto a las instalaciones de Iktus, vi que habían mejorado. Han instalado una caseta con tres duchas y dos wáter y la limpieza era muy buena. Se echaba de menos un lavabo donde uno pudiese lavarse las manos o afeitarse. El trato del personal muy bueno, como es habitual en este lago.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.