lunes, 8 de junio de 2015

Catacarp en Iktus mayo 2015

Hace unos días, se nos presentó la oportunidad de pasar una semana de pesca o de vacaciones, según se mire, en Iktus, y sin pensarlo demasiado decidimos que éste iba a ser uno de nuestros destinos para el 2015.

Ya desde un principio estábamos convencidos de que esta sesión iba a ser distinta a las demás, puesto que anteriormente ya habíamos pescado este bonito lago, pero la diferencia con las otras veces que habíamos estado allí, es que esta vez vaníamos dispuestos a hacer las cosas sobre la marcha y sin ningún tipo de planificación. Las otras veces que habíamos estado allí, habíamos hecho las cosas con mucha antelación, tanto la reserva de los puestos, acopio de cebos, recopilación de información del puesto elegido, etc. Esta vez no. Esta vez lo hemos hecho todo con un margen de tiempo de algo más de tres semanas, sin tener un puesto fijo, y marchando con los cebos que ya teníamos en casa junto con algo de grano y con la intención de hacer alguna compra de última hora en la tienda del mismo lago.

Si algo he aprendido en este tipo de lagos privados, es que hacer la reserva de lo que a priori puede ser un buen puesto, con muchos meses de antelación, no es garantía de nada, así pues, hablamos con Jeremy para saber que puestos estaban disponibles, básicamente para tener un puesto asignado, aunque una vez allí, ya veríamos si pescábamos en él o no. Elegimos uno de los dos que quedaban disponibles en el lago pequeño.

Ya desde un principio, teníamos bastante claro que queríamos pescar la mitad de la semana en el lago pequeño, y la otra mitad de la semana en alguno de los puestos que estaban libres en el lago grande. En nuestros anteriores viajes, el lago pequeño no estaba abierto todavía al público, y la verdad es que era para nosotros un reto intentar conseguir sacar algún esturión de los muchos que hay, o porque no, alguna bonita koi.

Así pues, sin darnos cuenta, llegó el día señalado, y el sábado a las dos del mediodía, allí estábamos, con muchas ganas de echar las cañas al agua.

Tras saludar a Jeremy y compañía, y hacer las preguntas de rigor como cantidad de peces la semana anterior, puestos más productivos, etc., salimos para nuestro puesto, el 23. Para ser sincero, sobre el papel, el puesto no nos parecía de los más interesantes, pues está en una pequeña bahía que delimita con el lago grande, pero bueno, nos pareció más interesante que el otro que quedaba libre, y primero que todo, había que pescarlo.

Con muchas ganas nos montamos los dos en la barca, con la sonda y una caña, dispuestos a sondear el puesto, para saber lo que teníamos enfrente nuestro, y la verdad, es que rápidamente tuvimos claro como íbamos a repartir las cañas. Decidimos poner tres cañas al interior de la recula, y tres más hacía el centro del lago, pues había un suelo con bastantes subidas y bajadas y algún que otro agujero con más profundidad.

Eran casi las siete de la tarde cuándo nos sentamos a tomar una cerveza, ya con todo el trabajo hecho y las cañas en acción de pesca. A esa hora más o menos, en el puesto de al lado, ya había salido un esturión y se había escapado otro, así pues estábamos muy ilusionados con lo que nos podía esperar.

La primera noche tuvimos ya dos picadas pero no nos pudimos hacer con ningún pez. Uno no se llegó a pinchar y el otro se liberó del anzuelo en pocos segundos. Cañas al agua y a dormir otra vez.  
Por la mañana, hablando con el resto de puestos, ya pudimos sacar la primera conclusión. Los peces estaban con pocas ganas de comer, y sólo daban señales de vida en el puesto 21 y 22, que eran los únicos que ya habían sacado los primeros peces, estando el resto de puestos con un cero.

El domingo transcurrió sin señal alguna de los peces, hasta la madrugada, en la que tuvimos otra picada que tampoco conseguimos pinchar. La cosa seguía igual, los peces salían en una sola parte del lago, y los demás ni verlos, pero bueno, son peces y la pesca es así. El lunes siguió con la misma tónica que el domingo y por la noche: sí, conseguimos clavar un muy buen pez, pero tras pelear un buen rato, en una de las muchas carreras que nos ofreció se fue directo a un árbol sumergido que teníamos en medio de la recula, y allí lo perdimos. Aquí fue cuando decidimos dar por terminada nuestra experiencia en el lago pequeño.

Teníamos claro que el martes tocaba recoger e ir al lago grande, pero las noticias que teníamos no eran del todo esperanzadoras, pues la pesca estaba siendo difícil esta semana en los dos lagos, y en los tres puestos que habían, en tres días sólo habían salido siete peces, eso sí, había salido un pez de más de veinte kilos a cada puesto.

Así pues, el martes por la mañana, un servidor se levantó tempranito, se preparó un café con leche, y se fue directo al lago grande para ver si podía ver algún tipo de actividad que nos ayudara a elegir el puesto donde íbamos a pasar los siguientes días. El madrugón fue de lo más fructífero, pues pude observar mucha actividad en la parte del lago que está más cercana al lago pequeño. Tras discutir mientras  desayunábamos, decidimos que nos íbamos a instalar al puesto catorce, ya que en esa zona  es dónde habíamos visto movimiento de peces, y a parte, en la otra orilla del lago a los tres puestos que allí habían, no les estaba yendo del todo bien.

Así pues, empezamos a desmontar el puesto del lago pequeño, nos fuimos al grande, empezamos a sondear, y finalmente colocamos las cañas a los sitios que habíamos marcado previamente. Todo este trabajo, nos ocupó todo el día del martes, pero bueno, no hay mal que por bien no venga, y en menos de dos horas, ya tuvimos las primeras picadas, siendo los primeros en salir, un esturión beluga y una bonita royal. Nos fuimos a dormir y al levantarnos el miércoles, ya teníamos cuatro peces en el saco. La cosa empezaba a funcionar y estábamos bastante seguros que habíamos acertado con la elección del puesto. Habíamos perdido casi diez horas de pesca, pero las cosas empezaban a ir por el buen camino. El miércoles y el jueves, los peces no estaban por la labor y sólo conseguimos alguna captura aislada, pero era un presagio de lo que nos faltaba para terminar la sesión, pues el viernes por la mañana, los peces empezaron a comer y las picadas se fueron sucediendo durante todo el día y toda la noche, incluso pudimos hacer un doblete de dos bonitas royales. Nuestra semana de pesca llegaba a su fin, pero el sábado por la mañana los peces seguían comiendo y no nos dejaban recoger el campamento, teniendo cinco picadas entre las seis y las diez de la mañana.

Así pues, recogimos los trastos, ducha, nos despedimos de los gerentes del lago y para casa con la sensación de volver con los deberes hechos, pero con la espinita clavada de los días que pasamos tras los esturiones del lago pequeño. ¡Volveremos a por ellos!

De camino a casa, analizando un poco como había pasado todo, coincidimos en varias cosas.
Iktus tiene una cantidad de peces espectacular, con una talla media que ha subido bastante respecto a nuestras anteriores visitas, y que cada año intenta invertir en mejorar ese stock de peces o en mejorar sus instalaciones.

Este año a parte de introducir nuevos peces, han instalado una cabaña nueva con cuatro duchas y dos baños, totalmente nuevos, y han repartido seis cabañas a seis puestos de pesca entre el lago grande y el pequeño, a disposición de los pescadores que las quieran. No es a lo que estamos acostumbrados en nuestras sesiones, pero la verdad es que es una opción muy a tener en cuenta para los que suelen ir a pescar con la familia, o para los que vamos, yo el primero, con el coche hasta las trancas, pues te permite dejar en casa bivvy, tiendas, sillas, mesas, etc. También se han acondicionado todos los puestos del lago grande con una capa de grava para evitar que se forme barro los días de lluvia.

En fin, la semana empezó mal pero terminó fenomenal, ¡y para 2016, volveremos a por la gorda!

Catacarp